Novelas
Cine
(Eterna Cadencia Editora, Buenos Aires, 2009)
A Sivori le gustan las películas de Michael Haneke, los cuentos de Flannery O’Connor, los spaghetti all’olio y las mujeres raras. Sivori es director de cine, y en este momento escribe el guión de una película sobre Evita: Eva Duarte a los 26, una charla con Rita Molina horas antes de la liberación de Perón el 17 de octubre de 1945, 120 minutos como máximo, tal vez un solo plano secuencia.
Pero llega Pina Bosch al departamento de enfrente, una mujer que le corta la respiración. Él es un hombre que mira; esa es su vida. “¿Puede decirse que Sivori se introduce, se inmiscuye, espía la intimidad de la mujer de enfrente? Casi no hay dudas de que es así”, sostiene el narrador, a la vez cómplice y delator.
Juan Martini regresa a la novela con una historia aguda y profundamente entrañable sobre la mirada y el tiempo, donde lo cotidiano, fugaz y aparentemente trivial, encuentra un contrapunto en la figura de una Evita que vivirá para cambiar la historia, consciente de que se convertirá en una leyenda.

Colonia
(Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2004)
La literatura está poblada de seres solitarios que buscan conjurar la fatalidad con proezas. Algunos devienen héroes de un destino cifrado, otros vengadores de la propia sociedad que los condena y son escasos los que no se atribuyen nada más que una pena desconocida y sólo anhelan olvidar lo que no fue. En este último grupo se sitúan los más geniales y sutiles personajes de ficción, fáciles de rastrear en Arlt o Borges. Juan Martini es creador de personajes semejantes como Alejandro Balbi, el oscuro y sensato protagonista de esta novela. La Colonia es una suerte de Instituto o Servicio o simplemente un reducto sitiado por la malicia, donde los vínculos entre los internos se vuelven síntomas de un exterior alterado. Balbi, marginado por opción, internado por propia voluntad, buscará conciliar su fuga con el hallazgo del amor, a través de un encuentro por fuera del sistema que lo desahució.
A partir de un trabajo magistral con la palabra, Colonia presenta un universo extraño y amenazador que interroga con la certeza inquietante del sinsentido cotidiano. Juan Martini desnuda la realidad a través de la ficción consistente y profunda, permeable al gesto poético de la vida.
Puerto Apache
(Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2002)
Por Luis Chitarroni
Puerto Apache, síntesis de una realidad transformada. La ciudad como plano de los cambios inmediatos: cartografía clandestina definida más por incidencias sociales que por accidentes geográficos. Muy pocas páginas le alcanzan a Juan Martini para presentar a los personajes y crear la atmósfera de esta novela: la delincuencia, el hampa de suburbio, la nueva lujuria y la nueva pobreza de la ciudad de Buenos Aires, y un lenguaje que es capaz de transmitir lo inmediato con una frescura y una intensidad poco frecuentes en nuestras letras. A partir de peripecias urbanas despojadas de cualquier aspecto moralizador, los lectores entramos, accedemos a Puerto Apache. Y la superficie que descubrimos en su interior refleja, como ha hecho siempre la mejor narrativa, un mundo imaginario cuya conexión con el mundo presuntamente real ilumina los bordes menos visibles que la experiencia reconoce.
Con una escritura austera, ceñida e imaginativa, con una percepción extraordinaria, el autor de libros como La máquina de escribir y El autor intelectual nos convoca, nos obsesiona y nos subyuga. Un tema de actualidad, que proyecta la hondura del presente en la proyección del futuro, en los carriles sabios y perdurables de la literatura.

El autor intelectual
(Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2000)
Una joven periodista desaparece y la vida de un hombre cambia. No es su mujer, ni un nuevo amor. Pero esa ausencia, con un aura de incierta violencia, adquiere los tintes del enigma. El hombre es un escritor que intenta rearmar su vida acechado por los restos del pasado y por la sombra del fracaso. Y de pronto decide buscar a la chica. Primero lo hace a pedido del padre, después como un sospechoso o quizás como un cómplice: él fue el último que estuvo con ella y eso lo convierte en un personaje clave para resolver el enigma.
La ciudad, hechicera y brutal, se dibuja en el fondo y se presenta, rotunda, entre las huellas que la investigación va creando. Buenos Aires es entonces el mapa moderno y salvaje donde el escritor reconstruye los pasos borrados de la chica, despliega los velos que ocultan una trama de pasiones oscuras y fuerzas enfrentadas, y al mismo tiempo recrea -inevitablemente- sus propios pasos: el pálido y moroso misterio en el que se confunde y se ilumina su vida.
Narración sobre el escabroso paso del tiempo y sobre la perplejidad que instalan los cambios globales, El autor intelectual construye una trama perfecta que enlaza el secreto de una mujer, un crimen horrendo de la historia argentina reciente, y los escasos y preciosos recursos que un hombre a veces tiene a mano para hacer de su fugaz existencia algo consistente. Con una escritura impecable y un dominio absoluto de la narración, Juan Martini escribió una extraordinaria novela donde el amor es una fragilidad amenazada por el deseo, y la identidad una trampa del presente que encuentra las claves de su ser en un pasado huidizo que casi nunca se deja interrogar.

La máquina de escribir
(Seix Barral, Buenos Aires, 1996)
Fin de Siglo es un lugar incierto, que podría tanto ser Amsterdam como el Delta del Paraná. Un viejo alemán llamado Strauss atiende un pequeño bar en las cercanías de una estación fluvial, cuyo primer dueño ha sido otro alemán, un tal Friedrich Hein, amigo del filósofo Martin Heidegger.
En el bar alterna un extraño grupo de parroquianos, integrado por contrabandistas, bolcheviques, fascistas, prostitutas, intelectuales, jugadores de fútbol y desocupados, que discurren interminablemente sobre los más diversos temas: la película Casablanca, el Che Guevara, Eva Perón, Picasso, los mitos de Hollywood y el próximo partido del F.C. Muñeca Juniors.
Un día llega un hombre cuarentón, pide un café y una máquina de escribir. Dice investigar la desaparición de Catherine Polignac, discípula del ingeniero Eiffel que, a principios del siglo veinte, habría tenido a su cargo la edificación de un lujoso hotel en la zona. Sentado al fondo del salón, el escritor habla con la gente, sigue pistas, hace conjeturas, funde y refunde las historias que escucha.
Novela de madurez, La máquina de escribir establece un diálogo con la cultura de este siglo y construye una sátira implacable, que busca cerrar el escepticismo de este fin de milenio y abrirse a un futuro todavía no pensado en el que tal vez sea posible una reinterpretación de la utopía.

El enigma de la realidad
(Alfaguara, Buenos Aires, 1991)
Juan Minelli, el protagonista de esta novela, vuelve a Venecia para encontrarse por última vez con Joyce, la mujer con la que ha vivido un romance intenso y oblicuo, marcado desde siempre por un destino lábil y por una obstinada persistencia en la memoria. Sumido en ese retorno fugaz pero imprescindible, Minelli es asaltado una y otra vez por las trampas que lo real tiende a quien se empecina en develarlo: el pasado reapareciendo en el presente; lo actual fugándose constantemente hacia el olvido y la incomprensión; las vidas de los otros y la propia como un teatro de ficciones siempre a punto de consumarse.
Novela de amor y de investigación, engañosa tregua en el continuo tránsito de Minelli, El enigma de la realidad constituye un momento de plenitud en la obra de Juan Martini. A la vez que exaspera desde un nuevo despliegue narrativo los temas y las inquietudes ya presentes en Composición de lugar, El fantasma imperfecto y La construcción del héroe, este libro propone, con la luminosa limpieza de su escritura, la rara e incómoda felicidad de acompañar al protagonista en la búsqueda del efímero resplandor de una certeza.
La construcción del héroe
(Legasa, Buenos Aires, 1989)
por Jorge Lafforgue
Texto encantado. ¿A qué recurrió el hechicero? ¿A qué palabras el autor? ¿Qué exorcismos debe entonces practicar el lector para develar esta escritura sin par? Las respuestas no son fáciles. Y no sólo porque Martini no apuesta a la facilidad, sino que, bien por el contrario, Martini apuesta a la inteligencia y el riesgo.
Juan Minelli ha llegado a una ciudad y se le encarga una misión, pero a la vez se le advierte que no la cumpla. ¿Sería ésta una síntesis argumental de La construcción del héroe? Quizás. Aunque habría otras menos prietas y tal vez más atractivas; por ejemplo: es la voz de Hank, el poder (¿quebrado?) de Hank quien le ordena a Minelli, etcétera.
Pero es el alto voltaje de la escritura de Martini, su modo de escribir, lo que ante todo fascina y crea la aventura. Aventura en la que el lector una vez embarcado no encontrará escapatoria. Porque nada permite la evasión ni la huída, aunque la ambigüedad pareciera presidir la construcción de este texto. Porque, ¿a qué ciudad llegó Minelli? ¿Por dónde deambula su sombra? Una ciudad medieval con un río extramuros, pero con tascas de sabor catalán o veredas de cualquier barrio porteño; una ciudad donde planean las barbas de Erik el Rojo o el temple de Eva Perón; una ciudad que es y no es Buenos Aires. Y a qué época, a qué momento histórico alude esta historia.
Texto de mezcla y retazos articulados con extrema sabiduría. Novela de la sabiduría. Y la perplejidad. Todo en ella, en La construcción del héroe, es elusivo y preciso, todo es desgarrador y matemático.
El fantasma imperfecto
(Legasa, Buenos Aires, 1986 - Alción Editora, Córdoba, 2005)
El Fantasma Imperfecto es la segunda novela del ciclo protagonizado por Juan Minelli. Después de Composición de Lugar, en la que Minelli viaja durante siete años en busca de una herencia -lingüística y cultural- por Barcelona, Venecia y el sur de Italia, El fantasma imperfecto transcurre en siete horas de espera en la noche de un aeropuerto, donde el protagonista se entrega a impulsos ciegos o se deja llevar por el curso ominoso de los hechos.
Lugar de tránsito, tierra de nadie; en los bares, pasillos y recovecos, mujeres cautivantes o ambiguas, niñas solitarias, y hombres equívocos construyen un escenario donde no faltan el juego clandestino, el alcohol, el sexo y la violencia que arma una trama policial.
Relato del regreso, fin del destierro, pérdida de una mujer amada...
El lector asiste a la novela que Minelli teje a partir de lo que observa y conjetura... Pero otra versión, la de los hechos reales, proyecta desde las fisuras de la percepción la sombra de otra historia.
Composición de lugar
(Bruguera, Buenos Aires, 1984 - Alción Editora, Córdoba, 2004)
Composición de Lugar es la primera de las cuatro novelas protagonizadas por Juan Minelli. El ciclo completo narra las peripecias de un viaje en busca de una herencia familiar. A lo largo de diez años, Rosario, Buenos Aires, Barcelona y Venecia son los anclajes, a veces imaginarios, de un itinerario marcado por trenes, bares, pensiones, muelles y aeropuertos. En un clima que cabalga entre la vigilia y el sueño, la trama reúne personajes entrañables, canallas o enigmáticos, mujeres de rara fascinación, y una historia de amor que será la metáfora de la recuperación y la pérdida.
Escrita con un lenguaje de inquietante belleza, Composición de Lugar inicia el relato de un exilio geográfico y cultural. El extrañamiento del protagonista es el de un hombre despojado de su identidad. Las vacilaciones y las certezas se anudan en el horror de la última dictadura y se desenlazan en el intento de recomponer una historia personal. El peregrinaje incesante y el enigma de las relaciones amorosas serán también oscuras formas de expiación de una culpa fantasmal. En este trance, y sólo con los fragmentos de una memoria a la deriva, Minelli deberá construir el camino de regreso.
La vida entera
(Bruguera, Barcelona, 1981 - Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2005 )
Todo sucede entre la ciudad de Encarnación, la villa y el Basural. Allí comienza el descenso al infierno, donde la realidad se fractura y deja pasar sus incongruencias.
Entonces los fantasmas se adueñan del devenir. Pero aquí los fantasmas, o voces del pasado, o huecos del futuro no se inscriben en el realismo mágico. Todo lo contrario. Los personajes de esta novela están encarnados en un destino marcado por la sangre y los sueños. Son tipos rudos, rubias marchitas y un Gardel que va cuesta abajo. En ese espacio, el mayor gesto que se puede esperar es el de la piedad ante la decadencia.
En la ficción de Martini todo pesa, incluso lo que no vale nada. Y lo que más vale es el estilo: esa forma de contar lo inenarrable, apelando a la poesía del vestigio. La vida entera es una poderosa novela que envuelve y sacude, con un ritmo vertiginoso y una pluma impecable.
El cerco
(Bruguera, Barcelona, 1977 - Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2008)
Una fuerte custodia armada y extremas medidas de seguridad protegen la vida de un hombre cuyo poder lo hace sentirse prácticamente invulnerable.
Pero de pronto, un día, el sistema falla. Y poco después un sugestivo mensaje entraña todo un desafío. Desde entonces, la violencia y la muerte acechan al protagonista...
Un firme cerco se estrecha a su alrededor sin que la fuerza ni el poder que se le oponen resulten eficaces, quizás porque más allá de la desesperación y la violencia la realidad parece incomprensible...
El agua en los pulmones
(Publicado dentro de Tres Novelas Policiales Legasa, Buenos Aires, 1985 - Tantalia, Buenos Aires, 2008)
En estas páginas, Juan Martini propone un viaje hacia el trasfondo de una ciudad entretejida por un oscuro abogado que le indica localizar, en Rosario, a un brasileño llamado Milton. Personajes como Vargas, ex policía y responsable de "Investigaciones El Águila", marcarán sus pasos por ese universo de turbios negocios empresariales, comisionistas, oportunistas y millonarios ocultos. Através de una espiral de relaciones de poder y conflictos de intereses, los cadáveres se multiplican. Ambientada en los años del gobierno de Alejandro Agustín Lanusse, la trama nos introduce en la lógica de la corrupción, la traición y las mafias.
Tres novelas policiales
(Legasa, Buenos Aires, 1985)
Aunque sus antecedentes puedan rastrearse en los años 60' es en la década siguiente cuando la vertiente "dura" desplaza por completo a la novela-problema del escenario de la narrativa policial argentina. Un papel clave en ese proceso jugaron las tres novelas de Martini que integran este volumen: El agua en los pulmones, Los asesinos las prefieren rubias y El cerco. Pero, por sobre un valor histórico, estos fulgurantes relatos se erigen en incisivas metáforas del mundo contemporáneo, en representaciones simbólicas de los aspectos más siniestros e impiadosos de un mundo macerado por la violencia, el absurdo y la muerte.
Relatos
Rosario Express
(Norma, Buenos Aires, 2007)
Un hombre presencia los últimos días de la mujer que ha sido su madre. Otro hombre empuña una pistola Glock 19 en un pueblito marítimo casi imaginario. Una mujer da testimonio de su contradicción en los recovecos de la tortura. Dos personas se proyectan sobre un pasado de parentesco improbable. Un hombre es atravesado por sesenta años de historia para comparecer ante la inminente partida del amigo.
Una foto, una carta, una llamada, un hilo suelto del recuerdo que repentinamente dibuja –construye- el momento actual. Así despliegan su trama los cuentos reunidos en este libro. Con audacia y precisión Juan Martini hace presente el pasado, pone en evidencia las redes que la memoria tiende como un conjuro o una fatalidad. Huellas y cicatrices son la posibilidad de un relato en el que la distinción entre ficción y realidad ha quedado sin efecto o es sólo un efecto de lectura.
Cada una de las narraciones de este volumen tensa la tradición cuentística para explorar nuevos modos de narrar: cuentos que extreman las posibilidades expresivas de la lengua, miman los límites del género, abrevan en el cine y la historia, exasperan la forma del tiempo. Rosario Express constituye una vuelta de tuerca en la literatura de uno de los mejores narradores argentinos.
Barrio chino
(Norma, Buenos Aires, 1999)
Desde hace más de veinte años, Juan Martini es una voz distintiva de la literatura argentina. Una voz hecha de rigor y cambio, capaz de visitar géneros (como el policial) y registros diversos, de hacer honor a ellos y de llevarlos, discreta pero decididamente, a su propio territorio. Novelista de excepción, Barrio Chino es el primer libro de relatos que publica desde 1983. En este volumen, que también podría llamarse 'Cuentos elegidos', se incluyen algunos textos que se han convertido en clásicos como Obelisco, Fuegos artificiales o La pura verdad, junto a un gran número de inéditos, entre los cuales puede ya adivinarse una pequeña obra maestra en Materia dispuesta.
En definitiva Barrio Chino, un recorrido por toda la narrativa de Juan Martini, es una prueba concluyente de su talento para contar historias desde un punto de vista que parece natural y que su escritura enrarece hasta volver inesperado, con una mirada que mientras allana los márgenes de una trama, construye el centro donde esta se constituye. Es un mundo urdido entre el laconismo y una nostalgia serena, casi impalpable, que no cae en la tentación del asombro, que se enfrenta a lo real sin buscar misterios y a su paso los descubre.
La brigada celeste
(Bruguera, Buenos Aires, 1983)
El último de los onas, Pequeños cazadores y La brigada celeste son los libros de cuentos de Juan Martini. En 1969 y 1972 fueron publicados los dos primeros. El tercero ha permanecido inédito hasta el presente tomo. Reunidos por primera vez en un volumen, estos cuentos del autor de La vida entera revelan la composición de una obra narrativa singular y renovadora. La historia reciente, la soledad del hombre y la experiencia literaria se entrecruzan en una escritura reflexiva situada entre la belleza y la desolación de los límites.
Escritos entre los años 1966 y 1975 los cuentos de Juan Martini trazan un itinerario, establecen progresivamente los temas y la escritura exploratoria y reflexiva del autor, perfilan las huellas de una biografía inicial y literaria. Los veintiseis relatos que integran este volumen, agrupados en tres libros, reflejan la intimidad de un aprendizaje, las alternativas de una búsqueda incesante, la conformación de un vínculo ético que define no sólo el lugar del escritor ante su propia obra sino también el punto a partir del cual esa obra desea inscribirse en un contexto y actuar en él.
El último de los onas se publicó por primera vez en 1969. Juan Martini tenía entonces 25 años y aquel primer libro no ocultaba sus intenciones experimentales, su adhesión a una reflexión radical acerca de la creación literaria y sus convenciones. El lenguaje y la escritura dejaban entonces de perseguir anécdotas y se erigían en motivo narrativo: allí se hallaba la aventura, un saber ignorado y otra forma de la historia.
En 1972 apareció Pequeños cazadores. Sus cuentos recogían ahora la influencia de la literatura latinoamericana de la década de los años 60 para elaborarla narrativamente a través de la parodia y el exorcismo, de la ironía y la autocrítica. Si las obras de Borges, Onetti y Rulfo eran ya reconocidas y ejemplares, las novelas fundamentales de Cortázar, Vargas Llosa y García Márquez habían consolidado un espacio y una dimensión posibles para una literatura que no renunciaba a nada y que debía marcar con su esplendor a toda una generación de jóvenes escritores.
La brigada celeste, por último, ha permanecido inédito hasta el presente volúmen, aun cuando algunos de sus nueve relatos fueron incluidos en diversas antologías. Con este libro Martini comenzaba a cerrar un ciclo, del que forman parte también sus tres primeras novelas: El agua en los pulmones (1973), Los asesinos las prefieren rubias (1974) y El cerco (1975). Así, estos cuentos -premiados en varias ocasiones, aparecidos en numerosas publicaciones de América y España, y traducidos incluso a otras lenguas- no sólo sobresalen por sus hallazgos: describen, al mismo tiempo, la rigurosa composición de una obra narrativa que culminaría, en 1981, con una novela excepcional, La vida entera.
